Un deseo para un nuevo ciclo

Editorial publicado en la revista Carreteras – nº 201 – Mayo/Junio de 2015

El presente ejercicio está repleto de citas electorales y desde la Revista Carreteras nos preguntamos en qué medida la sociedad y sus representantes valoran la importancia de la red viaria, de su conservación y su adecuada gestión.

 El contexto socio-político actual se presenta perfecto para propiciar, desde el sector, un cambio global de filosofía orientado a que los responsables de la toma de decisiones y quienes están llamados a exigir que las mismas se adopten de forma racional valoren el fenómeno viario en toda su dimensión.

 Trasladamos, en este sentido, algunas reflexiones que pueden ayudar a desarrollar esta nueva concepción de las carreteras que mira hacia el destinatario último del servicio, el ciudadano.

 Comenzamos por hablar de movilidad y logística. La movilidad y la logística están en el centro de la economía, en tanto en cuanto las infraestructuras son una necesidad que surge como respuesta a las demandas de movilidad (viajeros) y de logística (mercancías).

 En segundo lugar, llamamos la atención sobre el carácter de servicio público de las carreteras. Un servicio público versátil, de disponibilidad plena, 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Un servicio que es sinónimo de uso público, carácter público y responsabilidad pública.

 Seguidamente, proponemos englobar el concepto particular de “conservación” en el concepto global de “gestión”; la gestión de las carreteras nos permite que sigan desarrollando su función como elemento clave del transporte y la economía en el país.

 Abogamos también por maximizar la utilización de los recursos, planteando desde la mejora de la capacidad en algunos tramos, hasta procedimientos de gestión a medida (atendiendo a las funciones principales de la vía y sus usuarios), pasando por ordenar la demanda, etc. Todo ello requiere asegurar los recursos económicos necesarios. La conservación, la rehabilitación y el acondicionamiento tienen mucho que aportar en la consecución de este objetivo.

 Destacamos la importancia de mejorar la calidad para los usuarios, ya que, si bien no siempre es factible mejorar el diseño de la vía para aumentar la calidad del servicio, sí se pueden plantear operaciones para mejorar la calidad a partir del aseguramiento de un óptimo estado de conservación del firme y el equipamiento, proporcionando fiabilidad y mejorando los servicios anexos a la carretera.

 Entendemos que es factible reducir costes de operación y mantenimiento partiendo de un programa de conservación estable, planificado, vinculado al valor patrimonial y sostenible en el tiempo que, a medio-largo plazo, permita optimizar las actividades de conservación, disminuyendo sus costes. La externalización de determinados servicios, con la participación del sector privado, es de gran ayuda.

 Resulta clave, asimismo, reducir los efectos negativos del transporte por carretera. En el contexto actual, la gestión viaria se caracteriza por ajustarse al principio de “reducir, reciclar, reutilizar y reemplazar”. Las operaciones de gestión deben ir destinadas a reducir la congestión, minimizar las emisiones, disminuir la accidentalidad, proteger el medio ambiente utilizando productos más ecológicos, etc. Un buen estado de conservación de la vía redunda en menos emisiones de los vehículos, mayores niveles de seguridad de la circulación, menos congestión, menor tiempo de transporte y un menor consumo de combustible.

 Prolongar la vida útil de la infraestructura es otro factor a tener en cuenta, derivado de las operaciones de mantenimiento preventivas. Para poder programarlas, es necesario disponer de un inventario y de un programa de operaciones con criterios de coste-beneficio.

 Instamos también a considerar todo el ciclo de vida de las carreteras, en tanto en cuanto un análisis de costes a lo largo de todo el ciclo de vida nos permite ver la importancia de una adecuada conservación viaria.

 Por último, nos felicitamos por los datos de presupuestos de 2015, que nos hacen pensar, con esperanza, en un cambio de tendencia que es preciso reforzar. El modo de transporte que eligen más del 90% de los viajeros y el 84% de las mercancías lo precisa.

 ¿Se imaginan 7300 aviones haciendo la ruta Madrid-Barcelona completos cada día? ¿o 6200 trenes AVE de Madrid a Sevilla también completos cada día? Es el equivalente al tráfico interior de viajeros por carretera en España. Otro dato que puede asemejarse: más de 24 millones de personas corriendo una maratón cada día del año.

 Y concluimos con un deseo:

Implementar un sistema de gestión de las infraestructuras de carreteras como el descrito. Esto requiere una óptima asignación de recursos, planificada, estable y suficiente, adecuada a un servicio público de primera necesidad para los ciudadanos. Un enorme valor patrimonial (se estima en 80.000 millones de euros de la Red de Carreteras del Estado y casi 90.000 en las redes de Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales) así lo merece.

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